En el inconsciente se encuentran los deseos, instintos y recuerdos que el sujeto reprime por resultar inaceptables fundamentalmente a causa de sus propias valoraciones morales. Es la capa más profunda de la mente y se identifica en gran medida con el ello. Con todo, parte del super-yo también puede incluirse en el inconsciente en la medida en que no siempre el sujeto es consciente de sus propias valoraciones morales y de la actuación de dichas valoraciones en su vida psíquica y su conducta.
La mente no consciente puede dividirse en dos grandes regiones: lo no consciente pero fácilmente consciente (como los recuerdos en el sentido ordinario) y lo no consciente y difícilmente consciente por existir unas fuerzas mentales que lo impiden.
Sigmund freud concibió el inconsciente sólo como inconsciente individual, en el que se encuentran las vivencias reprimidas del sujeto individual.
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